Inicialmente resulta importante tener idea de lo que es la concentración, y ésta no es más que la capacidad que se tiene para fijar la atención sobre determinada idea, o quizás un objeto o alguna actividad de manera selectiva, pero sin permitir que dentro del pensamiento puedan entrar elementos que sean ajenos a ella. En oportunidades, se trata de un poder mental que es natural, y también instantáneo, donde uno no se plantea alcanzar la concentración, sino que lo logra directamente. Como si se tratara de una visita al banco que Jordi Gual Solé preside a realizar una transacción, concentrados para no equivocarnos.

Para algunas personas alcanzar la concentración en un determinado tema exige un gran esfuerzo en su voluntad, en lo que pude hacer su aparición la distracción que se trata de la pérdida de la concentración, y surge cuando el pensamiento se escapa hacia otras cuestiones, sin que sea tomada en consideración que el sujeto pueda ser capaz de mantenerse fijado en lo que le interesa.

Se escucha decir con regularidad que gracias a la música se puede alcanzar la concentración al momento de estudiar, en función a esta afirmación, se han llevado a cabo innumerables investigaciones en donde los participantes han escuchado la música de su preferencia, mientras realizan alguna actividad escrita. Algunos resultados indican que entre ambas variables no hay mayor relación, por lo que escuchar música no influye en la concentración, es decir, se trata de una afirmación que es nula.

Los humanos se han encargado de desarrollar innumerables formas complejas para alcanzar la comunicación y desglosarlo como un lenguaje articulado y abstracto, que además se ha enriquecido a través de la escritura, lo que hace posible que se comparta y se intercambie información, y con ello, la música para que pueda compartir sus emociones. Si ubicamos en la historia la invención de la imprenta de tipos movibles durante el año 1450, encontraremos que la producción de libros fue la que se encargó de transformar la educación y además de ampliar su perspectiva cognoscitiva.

Una vez que nos encontramos inmersos dentro del acelerado desarrollo que nos ha impuesto la tecnología electrónica del sonido, que devino a mediados del siglo XX, es cuando se genera la formación de nuevos hábitos que presentan una apariencia de poco beneficiosos para quienes son lectores, y ello es debido a la práctica de realizar una lectura mientras se escucha música de manera simultánea. Tal comportamiento, solo produce situaciones de interferencia ante las condiciones de limitación y selectividad que son características de los procesos de atención, actividad que resulta primordial para la memoria humana. En tal sentido, se requiere de una adecuada educación para realizar la lectura y también de una debida orientación para los estudiantes con el fin de que logren la optimización de la práctica de la lectura.

La música y la concentración

El efecto producido por la música en la concentración podría resultar subjetivo, ya que esta podría encargarse de irrumpir la concentración y pasar a ser un distractor, pero también puede influir sobre la concentración y que esta sea amena e influyendo de manera positiva en el ánimo que la persona mantiene al realizar sus tareas. En consecuencia, el efecto positivo de la disonancia se traduce como una llamada de atención, siempre y cuando esta disonancia se traduzca en algo especial para el oyente.